MEGAREXIA

Altos, flacos, gordos, chaparros, morenos, güeros, chinos, lacios… Siempre hay un adjetivo o forma para describirnos según nuestras características corporales, las cuales se pueden exagerar hasta generar apodos o exageraciones burlonas, que, atinadas o no, son nuestro sello que reconocen los demás…

En el caso de la Megarexia (término acuñado por el dr. Jaime Burgos, Madrid 1939 -) es un desorden en el cual la persona no reconoce su propia apariencia, regularmente obesa, aparte de la condición general de salud, y se auto confunde con conceptos errados, aparte de responder a un perfil de elevada autoestima y egocentrismo sin conciencia alimenticia.

La persona con Megarexia, más que gordo se considera fuerte por la corporeidad, le atribuye a ciertos alimentos propiedades benéficas inexistentes como fuerza o aporte proteico a la carne (la que sea) y de ahí el consumo desmedido, pero “justificado” de embutidos (hot dogs, hamburguesas, pizzas). En cuanto a bebidas está el consumo de isotónicas o “rehidratantes” por la constante necesidad o “responsabilidad” de beber líquidos, cerveza y refrescos pero, insistimos de manera inconsciente o desmesurada.

Es frecuente que una persona con este desorden haga ejercicio, pero la proporción entre este y las cantidades de comida posterior al entrenamiento no van de acuerdo al gasto energético y se mantiene el acumulamiento de toxinas (entre grasas y químicos) y por lo mismo el sobre peso se mantiene.

Otra característica sutil es cierto nivel de descuido personal, que incluso cuando hay lesiones tipo dolor de articulaciones se da el “aguantarse” con remedios caseros, problemas de piel ni se consideran, problemas digestivos que generan halitosis no se reconocen. Muestras de acidificación como caspa u hongos en pies se consideran “normales”.

Y así, el perfil psicológico emocional de una persona con esta condición también llamada “Fatorexia” es muy común. No reconocer la condición, restarle importancia, incomodarse o pelear al ser señalados o aconsejados respecto al tema. Y siempre justificar el desorden alimenticio “porque así está bien”, o “es de familia”… “No pasa nada”, etc…

En realidad es una condición muy cotidiana, ya que coloca a la persona en una zona de confort de la que es ciertamente complicado salir. En este caso es necesario el apoyo psico emocional para resolver este auto enredo que se forma de manera lenta y sutil para lograr escapar y entender que la prevención es fundamental y que hacer un programa de alimentación personal no es por estar precisamente mal de salud, sino porque es muy factible estar mucho mejor de lo que se está en un momento determinado.

Recuerda que toda condición que remita a temas alimenticios, estamos para ayudarte.

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